NotiCIEN

Argumento de la IX Jornada de estudios

del Instituto Psicoanalítico del Niño del Campo Freudiano

Sábado 20 de marzo de 2027 - Paris, Francia

 

Un tema para trabajar, condimentar y saborear

en las redes Infancia del Campo Freudiano

 

Comer

La pulsión oral en el niño

Ligia Gorini

 

«¿Qué es una demanda oral?» (1) La demanda de ser alimentado, en cuanto se transmite mediante el lenguaje y se dirige a otro, apunta a algo más que la simple satisfacción de una necesidad. Constituye el primer vínculo del pequeño ser humano al Otro. Es en la brecha entre la necesidad y la demanda donde se aloja el deseo.

El primer descubrimiento de Freud sobre los objetos del niño se refiere a la oralidad. Así, el chupeteo (ludeln) «consiste en un contacto de succión con la boca [...], repetido rítmicamente, que no tiene por fin la nutrición» (2) Se trata de un artificio creado por el niño para obtener una satisfacción ya experimentada, derivada de esa «unión más radical» (3) con el Otro materno, que se rememora de allí en adelante. La lengua, los labios, el dedo, el chupete, no son sustitutos del pecho, sino objetos al servicio de una satisfacción sustitutiva.

Lacan evoca el sueño de la pequeña Anna Freud, en el que alucina los dulces que le habían sido prohibidos, para mostrar que «no hay una pura y simple presentificación de los objetos de una necesidad» (4), sino de objetos deseables. La niña no tenía especialmente hambre, sino que soñaba con lo que le hubiera gustado comer.

¿Qué decir de un niño que no para de comer, como un Gargantúa, ese pequeño glotón insaciable, alimentado por miles de vacas? ¿Cómo interpretar los placeres de la boca —mamar, chupar, mordisquear, saborear— para explorar el mundo, desearlo o intentar apartarlo?

«No hay ningún fantasma de devoración [...] que no consideremos que implica [...] una inversión» (5), en la que se manifiesta el miedo a ser devorado. Lacan insiste en la reversibilidad de la pulsión: comer, ser comido, hacerse comer constituyen los tres tiempos de la pulsión oral.

Así, Hansel y Gretel (6), atraídos por una irresistible casa de pan de jengibre que no dudan en morder, son capturados por «una bruja devoradora de niños» (7), pero acaban dando vuelta la situación empujándola al horno, donde ella es devorada por las llamas. 

En el otro extremo está el niño que no come, que deja de alimentarse. A veces, el rechazo de la comida aparece como un límite a un exceso proveniente del Otro, como la única solución para preservar su propio deseo. La anorexia de los adolescentes jóvenes da prueba de ello. El objeto, en este caso, no es la comida, sino la nada. Esto no significa que el anoréxico no come nada. Lacan subraya: «en la anorexia mental, el niño come esa nada» (8).

En «La teoría del partener» (9), Jacques-Alain Miller propone que la anorexia incumbe a la separación, siendo el rechazo al Otro su elemento central, mientras que la bulimia se inscribe del lado de la alienación, con el lazo al Otro puesto de relieve.

¿Y qué decir de una boca «cosida», sino que, muy a menudo, el silencio encarna «la instancia pura de la pulsión oral cerrándose sobre su satisfacción» (10)? ¿Cuál es la relación entre la palabra, el lenguaje y la pulsión oral?

La pulsión oral también se manifiesta en la glotonería del superyó: voraz, insaciable. Para Lacan, esta glotonería «es estructural, no es un efecto de la civilización, sino un «malestar (síntoma) en la civilización»» (11). El superyó no es simplemente el resultado del comportamiento del entorno del niño o de sus padres. Es importante recordarlo en una época en la que se habla fácilmente de disciplina o de educación positiva. Considerar al superyó como estructural permite abordar de otra manera la cuestión de la culpa y medir sus efectos, a veces devastadores, en el niño.

En otro plano, ¿cómo abordar hoy en día la dependencia a las drogas, la toxicomanía? ¿O incluso ese consumo devorador de pantallas y redes sociales?

¿Qué podemos decir de las posibles formas de sublimación de la pulsión oral por la incorporación del significante, como lo sugiere Lacan a partir de la expresión «comer el libro» (12), tomada del Apocalipsis de San Juan? ¿Cómo surge en el niño el deseo de saber, “l´avidité curieuse [ la curiosa avidez]» (13) tan determinante en su desarrollo individual?

Son todas preguntas presentes en la clínica infantil y adolescente, que hay que explorar sin moderación.

Como recuerda el monstruo Chapalu: «El que come ya no está solo» (14).

¡Nos vemos en la próxima jornada del Instituto Psicoanalítico del Niño del Campo Freudiano, el 20 de marzo de 2027!

 

Traducción: Beatriz Udenio

 

Referencias:

1.Lacan J., El Seminario, Libro 8, La Transferencia, texto establecido por J.-A. Miller, Buenos Aires, Paidós, 2008, p. 231

2. Freud S., « Tres ensayos sobre teoría sexual » (1905), en Obras completas, t. VII, Buenos Aires, Amorrortu editores, 2003, p. 163

3. Lacan J., El Seminario, Libro 8, La Transferencia, op.cit, p. 233

4.Lacan J., El Seminario. Libro 11, Los Cuatro Conceptos fundamentales del psicoanálisis, texto establecido por J.‑A. Miller, Buenos Aires, Paidós, 1987, p. 161.

5. Lacan J., Le Séminaire, livre XII, Problèmes cruciaux, texte établi par J.-A. Miller, Paris, Seuil/Le Champ freudien, 2025, p. 134.

6. Grimm J. & W., « Hansel y Gretel y otros cuentos », Buenos Aires, Losada, 2014.

7. Bettelheim B., Psicoanálisis de los cuentos de hadas, Editorial Crítica, Barcelona/Buenos Aires, 1991.

8.Lacan J., El Seminario. Libro 11, Los Cuatro Conceptos fundamentales del psicoanálisis…, op.cit., p. 110.

9. Miller J.-A., « La teoría del partenaire », en Revista Lacaniana N° 19, Año X, Buenos Aires, Grama, Octubre 2015. P. 31-80

N.T. : transcribimos lo que J.-A. Miller dice allí, útil a los propósitos de este Argumento : « Anorexia y bulimia son otros dos síntomas de moda. La anorexia sin ninguna duda está del lado del sujeto, del lado de la separación. Es la estructura de todo deseo. Es el rechazo de la madre nutricia y, ampliando, es el rechazo del Otro lo que está en primer plano. Mientras que la bulimia pone en primer plano la función del objeto, está del lado de la alienación. Hay que tener en cuenta lo que destaca Apollinaire y que Lacan señala: “El que come nunca está solo”. De hecho, la bulimia separa mucho menos al sujeto de las relaciones sociales que la anorexia llevada al extremo » P.53

10. Lacan J., El Seminario. Libro 11, Los Cuatro Conceptos fundamentales del psicoanálisis…, op. cit., p. 187.

11. Lacan J., « Televisión », Otros escritos, Buenos Aires, Paidós, 2012, p. 556.

12. Lacan J., El Seminario, Libro 7, La Etica del psicoanálisis, texto establecido por J.-A. Miller, Buenos Aires, Paidós, 1988, p.382.

13. Lacan J., « El triunfo de la religión », precedida por el « Discurso a los católicos ». Buenos Aires, Paidós, 2005. P.54.

14. Apollinaire G., El Encantador putrefacto, Buenos Aires, Losada, 2008, citado por J. Lacan, en El Seminario, libro 3, Las Psicosis, texto establecido por J.-A. Miller, Buenos Aires, Paidós, 1984, p.460.

 


No hay comentarios: